Identificar la fuente de alimentación de un PC es más sencillo cuando se sabe dónde mirar. Yo suelo empezar por la etiqueta lateral, porque ahí aparecen la marca, el modelo exacto, la potencia y, en muchos casos, la certificación y los conectores. Si lo que necesitas es resolver cómo saber qué fuente de alimentación tengo, esta guía te lleva por el camino práctico: localizarla, leer sus datos y distinguir cuándo basta con una comprobación rápida y cuándo conviene abrir la torre con más cuidado.
Lo esencial es localizar la etiqueta, leer el modelo y confirmar potencia y conectores
- La identificación fiable sale de la propia fuente, no del software.
- Marca, modelo y potencia te dicen mucho más que “500 W” o “650 W”.
- La etiqueta también aclara la certificación, el formato y los cables disponibles.
- Si el PC es de sobremesa de marca, la documentación y el soporte pueden ayudarte.
- Antes de cambiarla, revisa tamaño físico, conectores y margen de potencia.
La forma más fiable de identificarla está en la propia fuente
La fuente de alimentación suele estar escondida, pero no es difícil llegar a ella. En la mayoría de sobremesas la encontrarás en la parte trasera superior o inferior de la caja, fijada con cuatro tornillos y conectada al enchufe de red. Antes de tocar nada, apaga el ordenador, desconecta el cable de corriente y pulsa el botón de encendido unos segundos para descargar parte de la energía residual.
- Abre el panel lateral de la torre.
- Localiza el bloque metálico donde entra el cable de alimentación.
- Busca la pegatina o serigrafía del lateral.
- Anota marca, modelo, potencia y certificación.
Yo no me quedo solo con el número de vatios, porque dos fuentes de 650 W pueden ser muy distintas entre sí. El modelo exacto es lo que te permite encontrar documentación, compatibilidades y, si hace falta, un reemplazo similar sin ir a ciegas. Con esa base ya pasas de la simple localización a la lectura útil de la etiqueta.

Cómo leer la etiqueta sin confundirte
La etiqueta concentra la información importante, pero hay que leerla con criterio. Aquí es donde mucha gente se pierde entre números grandes, amperios y sellos de eficiencia, cuando en realidad solo necesita fijarse en unas pocas líneas.
| Dato | Qué te dice | Por qué importa |
|---|---|---|
| Marca y modelo | La referencia exacta de la unidad | Es lo que de verdad identifica tu fuente |
| Potencia total | Cuántos vatios entrega como máximo | Sirve para saber si cubre tu equipo o si vas justo |
| Línea +12 V | La parte que alimenta CPU y GPU en la práctica | Es más relevante que el total en muchos PCs modernos |
| Certificación 80 Plus | Eficiencia energética | Indica pérdidas y consumo, no calidad absoluta |
| Conectores | ATX, EPS, PCIe, SATA, entre otros | Te dice si podrás montar tu hardware sin adaptadores raros |
| Formato | ATX, SFX, TFX u otro | Debe encajar físicamente en la caja |
Cuando la etiqueta separa varias líneas, yo miro con especial atención la +12 V, porque es la que más carga real soporta en un PC moderno. Y si ves Bronze, Gold o Platinum, recuerda que eso habla de eficiencia; no convierte por sí solo una fuente en buena o mala. Un detalle útil: si la fuente es modular, los cables que ves no bastan para identificarla. Dos modelos pueden parecer casi idénticos por fuera y, aun así, no compartir el mismo cableado interno. Cuando la etiqueta está gastada, una linterna del móvil y una foto de cerca suelen salvarte el día. A partir de ahí, tiene sentido comprobar qué puedes deducir sin desmontar más de la cuenta.
Qué puedes comprobar sin abrir el equipo del todo
No siempre merece la pena desmontar la torre al primer intento. Si el PC sigue en garantía, si está en una posición incómoda o si solo quieres una pista preliminar, hay varias comprobaciones externas que ayudan, aunque ninguna sustituye a la etiqueta.
En fuentes con gestión digital muy concreta sí puede haber software propio, pero no es lo habitual. En el uso normal, los programas de monitorización te sirven para estimar consumo, no para sacar la referencia exacta de la PSU.
| Método | Qué aporta | Limitación principal |
|---|---|---|
| Factura o ticket de compra | Modelo y configuración original | No sirve si el equipo fue montado o modificado después |
| Ficha técnica del fabricante | Datos del equipo de serie | Puede cambiar según lote o revisión |
| Software de monitorización | Consumo aproximado del sistema | No identifica el modelo exacto de la fuente |
| BIOS o UEFI | Alguna pista sobre voltajes o estado | Tampoco suele mostrar marca y referencia de la PSU |
| Manual del chasis | Formato y compatibilidades | Solo orienta sobre el tipo físico, no sobre la unidad exacta |
Yo usaría estas opciones como apoyo, no como prueba definitiva. Un programa puede decirte que tu equipo está consumiendo 320 W bajo carga, pero eso no significa que la fuente sea de 320 W; solo indica el gasto actual del sistema. Si necesitas el dato exacto para sustituirla o vender el PC, vuelve a la unidad y comprueba la referencia real. Ese matiz marca la diferencia, sobre todo en sobremesas de marca.
Qué hacer si la etiqueta está borrada o el PC es de marca
En los equipos de Dell, HP, Lenovo y otros sobremesas OEM, la cosa cambia un poco. A veces la fuente no aparece en la documentación comercial del ordenador, o la unidad usa un formato menos común de lo que parece a simple vista. En esos casos, yo seguiría este orden.
- Busca el número de serie o el identificador de servicio del equipo.
- Entra en la ficha de soporte del fabricante y localiza la configuración original.
- Comprueba si la fuente es ATX, SFX, TFX o un formato propietario.
- Haz fotos de los conectores antes de sacar conclusiones.
- Si no hay referencia clara, compara la pieza física con un recambio equivalente, no con una fuente “parecida”.
Este punto es importante porque un sobremesa OEM puede esconder sorpresas: conectores distintos, carcasas más compactas o fijaciones que no coinciden con una torre ATX estándar. Cuando eso pasa, la potencia deja de ser el único dato relevante y el formato pasa a primer plano. Y justo ahí entra la decisión de compra o sustitución, que conviene tomar con algo de margen.
Qué revisar antes de cambiarla por otra
Si ya sabes qué fuente tienes y vas a sustituirla, no te fijes solo en los vatios. Yo reviso siempre cuatro cosas: potencia útil, conectores, formato físico y calidad eléctrica. Es una forma muy simple de evitar compras que luego obligan a devolver material o a improvisar adaptadores.
| Qué revisar | Qué significa en la práctica | Mi criterio rápido |
|---|---|---|
| Potencia | Debe cubrir CPU, GPU y margen para picos | Oficina: 300-450 W; gama media gaming: 550-750 W; gama alta: 850 W o más |
| Conectores | ATX de 24 pines, EPS de 4+4, PCIe de 6+2, SATA y, en GPUs recientes, el conector de 16 pines que use tu tarjeta | Si falta uno, la fuente no te sirve aunque “sobre potencia” |
| Formato | Dimensiones y anclajes | ATX para torres normales, SFX o TFX para equipos compactos |
| Eficiencia | Certificación 80 Plus o equivalente | La valoro como señal de eficiencia, no como garantía única de calidad |
| Protecciones | Sobretensión, subtensión, sobrecorriente, cortocircuito y temperatura | Son barreras de seguridad que yo no dejaría fuera |
Mi regla aquí es simple: una fuente bien elegida no se nota cuando todo va bien, pero sí cuando el equipo recibe carga real. Si estás montando un PC para muchos años, merece la pena dejar algo de margen y no apurar al límite. Y para no repetir el mismo proceso dentro de unos meses, conviene guardar los datos correctamente desde el principio.
Los datos que yo guardaría para no volver a buscar la fuente
Cuando termino de identificar una fuente, me quedo con cinco cosas: una foto clara de la etiqueta, el modelo exacto, la potencia, los conectores y el formato. Es una información mínima, pero muy útil si más adelante cambias la gráfica, amplías almacenamiento o se estropea la unidad y necesitas un recambio rápido.
Si solo te interesa resolver el problema de hoy, quédate con una idea: la forma más segura de saber qué fuente tienes es verla físicamente y leer su etiqueta, no adivinarla por ruido, consumo o software. Si además anotas esos datos una sola vez, te ahorras desmontajes innecesarios y compras a ciegas. Eso, en un PC, siempre compensa.